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miércoles, 18 de abril de 2012

Cita del día - La vida y el cine

"La vida es una peli de serie B: es estúpida y extraña; no está bien dirigida, los diálogos son mediocres; pero a veces en el "ella dijo, él dijo" hay algo de poesía, si te das la vuelta el tiempo suficiente y dejas que ocurra con naturalidad"

Ani DiFranco (Cantautora estadounidense)


"Life is a B Movie: it's stupid and it's strange, it's a directionless story, the dialogue is lame, but in the 'he said she said' sometimes there's some poetry, if you turn your back long enough and let it happen naturally."

domingo, 1 de abril de 2012

La magia de Hugo

Un librero generoso, una niña adorable en busca de una aventura, un huérfano que recuerda a su padre manteniendo vivos sus sueños, una estación llena de personajes maravillosos y... la magia del cine que hace que todo encaje perfectamente, como en los engranajes de los autómatas y las maquinarias de los relojes que conforman el universo de Hugo y nos envuelven en 3D durante toda la película. Desde ese primer travelling magistral con el que arranca el film hasta el último segundo antes de los créditos.

¡Ah sí! Y George Mélies resucitado. ¿Puede un amante del cine pedir algo más?

Un homenaje al cine, a sus orígenes, al viaje a la luna de George Mélies, a toda su obra y, ante todo... a la fragilidad de los artistas. Que nos regalan sus obras maravillosas con total generosidad y que merecen no ser olvidados. Un homenaje a los sueños que se fabrican en el set de rodaje de cualquier película, a los finales felices que "sólo existen en las películas". A la literatura, a las librerías... a la generosidad con que un niño le regala algo a un amigo: ya sea entregándole la pieza clave del misterio que su amigo estaba buscando o, descubriéndole algo increíble; llevándole al cine por primera vez. Un homenaje a la magia que, inconscientemente, reparten aquellos cuya misión es... "arreglar cosas".

Una joya en 3D

"Gracias, Scorsese, por Hugo. Ha sido un regalo"

lunes, 12 de marzo de 2012

Intocable


Como dice el gran Paul Auster

"Todo puede cambiar, en cualquier momento, de repente y para siempre".

Phillippe cambia la vida de Driss, para siempre. Driss cambia la vida de Philippe, que ya de por sí había cambiado de repente, y para siempre. Y "Intouchables" cambia al espectador, de repente y para siempre.

De repente alguien te enseña a apreciar el arte y ya no puedes entrar en un despacho sin que se te vayan los ojos hacia un Dalí colgado en la pared.

De repente alguien te comparte sus gustos musicales y te descubre todo un nuevo abanico de melodías que enriquecerán desde entonces, y para siempre, la banda sonora de tu vida.

De repente alguien irrumpe en tu vida y la cambia, para siempre.

De repente, tu vida es mejor. Y la de esa persona también. También de repente. También para siempre. Porque tú has irrumpido en la suya. Con todo eso que le aportas. Con tus riquezas y tus carencias... Y eso es... Intocable.

Un canto a la amistad, a la solidaridad, a la entrega personal, a la generosidad... Con los coros maravillosos de una banda sonora excepcional, elegida con tino, unos personajes entrañables.

Yo no me la perdería. Y... llevaría calzado cómodo, porque si os pasa como a mí: los pies se os moverán solos en el patio de butacas y saldréis a la calle bailando.

Y con una sonrisa de oreja a oreja. De repente. Y para siempre.

domingo, 4 de marzo de 2012

Querido Gene Kelly...

Querido Gene Kelly,

Hoy fui a ver "The Artist"… y me acordé de vos.

Sabes que en mi amor por el cine siempre estarás presente como uno de sus máximos responsables: tus coreografías, tus pasos magistrales, tu encantadora sonrisa... Tú...

Por eso hoy te mando esta postal desde el patio de butacas. Porque quiero contarte. Porque quiero compartir contigo el tesoro que he encontrado hoy al apagarse la luz de sala y encenderse la otra luz, la mágica, la que trae a la pantalla por encima del hombro de los espectadores, desde el cinematógrafo, historias que nos hacen vibrar, personajes que nos conmueven... tesoros. Tesoros como tu “Americano en París”, como tu “Cantando bajo la lluvia”, como... Tú.

Quiero contarte. Quiero compartir contigo. Porque sé que si hoy tú te hubieras sentado en el patio de butacas de los Renoir Cuatro Caminos a ver The Artist a mi lado, te habría encantado. Y te habrías estremecido, como yo. Te habrías sentido espectador de algo maravilloso. ¡Y a mí me habría dado un infarto! O mejor aún, te habría agarrado de la mano tras ver desfilar por la pantalla las últimas líneas de los títulos de crédito y te habría arrastrado hasta la calle suplicando en mi interior que estuviera lloviendo. Habríamos aceptado el paraguas de algún extraño y habríamos bailado y saltado en cada charco…

Hoy fui a ver “The Artist”… y me acordé de vos.

Por eso quiero dar las gracias a Michel Hazanavicius por contarnos a su manera, lo que tú y Stanley Donen nos contasteis allá por 1952: el paso del cine mudo al sonoro. El contexto es el mismo y Jean Dujardin me recordaba tanto a ti en algunos planos que parecía que Bérénice Bejo fuese a convertirse en Debbie Reynolds por momentos, o que Donald O’Connor fuese a cantar “Make’em laugh” a cuatro patas reencarnado en el gracioso Uggy.



Pero supongo que es la nostalgia… Que un poquito de esa lluvia bajo la que tú cantabas siempre estará dentro de mí y me trae estos recuerdos… porque The Artist es un nuevo tesoro por sí misma, uno nuevo… uno que sé que te habría encantado:



La sensualidad y la ternura hechas imagen en ese abrazo de Peppy Miller y un frac que cobra vida… Uno de los momentos más deliciosos del film.



El desconcierto de un George Valentin que ve cómo su mundo, silencioso y mágico, se desmorona a su alrededor entre ruidos, voces y música… cada sonido un paso más adentro en el alma del protagonista.



El reflejo del rostro de Valentin sobre el frac de un escaparate, renaciendo… volviendo a ser quien fue… Y las secuoyas del “Vértigo” de Hitchock resonando en ese momento tras el reflejo en el celuloide. Porque justo en ese momento Hazanavicius elige transportarnos a su mundo mudo y en blanco y negro, al alma de Valentin, con el “Scene d’Amour” de B.Herrmann que inmortalizara Hitchcock en 1958…



Valentin… su reflejo en ese escaparate… el deseo de volver a ser quien fue… de que su mundo tal y como lo conoció y lo amó… no desaparezca… Como James Stewart, Scottie, viste y “cambia” a Julie en San Francisco para que su Madelaine vuelva a existir, tal y como él la conocía y la amaba…



Querido Gene Kelly, hoy fui a ver "The Artist"… y me acordé de vos.